LA EXTINCION DEL USUFRUCTO

La más común de las formas de extinción del usufructo, es el fallecimiento del usufructuario, pues bien, tenga en cuenta que, el usufructo tributa tanto en su constitución, como en su extinción.Es habitual que al heredar se produzca una desmembración del dominio de un bien, concediéndose a una persona la nuda propiedad del bien, y a otra, el usufructo vitalicio.

El usufructo es un derecho real de goce o disfrute de una cosa ajena. El usufructuario posee la cosa pero la propiedad es del nudo propietario. El usufructuario puede utilizarla, disfrutarla, alquilarla y obtener sus frutos, pero no podrá enajenarla, ni disminuirla o hipotecarla sin el consentimiento del nudo propietario.

El ejemplo más frecuente es la herencia, en la que el descendiente y heredero se atribuye la nuda propiedad de los bienes que componen la masa hereditaria, y a al viudo o viuda, se le atribuye el usufructo vitalicio de los mismos.

Pues bien, cuando una persona adquiere, por ejemplo, la nuda propiedad de un bien inmueble, tributa por el valor de ese derecho, pero no por el valor total del inmueble. De igual modo, el que adquiere el usufructo sólo tributa por el valor de tal derecho, no por el de toda la cosa.

Es por ello que, es importante tener en cuenta que, al igual que tributa la constitución de un usufructo, también tributa su extinción (hecho éste denominado “consolidación del dominio”, pues ahora se unen usufructo y nuda propiedad en la misma persona, propietario total), debiendo entonces de abonar el impuesto que corresponda, por la parte que se dejó de abonar al tiempo de su constitución. ¿por qué? Porque el propietario ahora adquiere un nuevo derecho derecho para él, el usufructo, que antes no tenía.

Siendo la forma más común de su extinción el fallecimiento del usufructuario, si se adquirió el derecho por compraventa, al fallecimiento del usufructuario, deberá tributar por el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP) y según el valor correspondiente al usufructo, al tiempo de su constitución.

Si lo adquirió por herencia o donación, deberá tributar por el Impuesto de Sucesiones o Donaciones (ISD), sobre dicho valor.

En el primer supuesto, ITP, se aplicará el tipo correspondiente al momento de la consolidación del dominio, es decir, al momento del fallecimiento del usufructuario, mientras que en el supuesto del ISD, se aplicará el tipo de gravamen en vigor al tiempo de la constitución del usufructo o adquisición de la nuda propiedad, es decir, el que tenía no cuando muere el usufructuario, sino cuando fallece la persona de la que el usufructuario adquirió su derecho.

 

CANAL CE. Nº N0013 10 de Septiembre de 2012